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REGRESÉ A COMPARTIR EL EVANGELIO

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¡Hola! Mi nombre es Roger Latty, soy panameño y soy alumno del Instituto Palabra de Vida México y quiero compartirles un poquito de mi experiencia.

El pasado verano Dios me dio la oportunidad de hacer mi ministerio de verano en Palabra de Vida Panamá, y estuve apoyando casi 3 meses en Panamá, yendo a escuelas primarias y secundarias a presentar un Show de Títeres, con la finalidad de compartir el Evangelio de Jesucristo a niños, jóvenes y adultos.

La verdad estar en el Instituto Bíblico ha cambiado mucho mi vida y mi forma de pensar. Antes de ir al Instituto no compartía el Evangelio por miedo o vergüenza; pero Dios, por medio del Instituto me hizo ver la importancia de compartir el Evangelio y que las personas sin Cristo van rumbo al infierno, a la condenación eterna.

Entonces pude notar un cambio en mí, porque ahora que regresé a Panamá le compartí el Evangelio a más de 250 personas y fue cool, emocionante servir en mi país y permitir que Dios me utilizara.

Fue de mucha bendición y de mucho aprendizaje este tiempo y le agradezco muchísimo a Dios por permitirme compartir su Evangelio enPanamá.

ROGER LATTY

ALUMNO DE 2do AÑO

INSTITUTO BÍBLICO PALABRA DE VIDA MÉXICO

“El León y El Cordero” (The Lion and The Lamb)

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When it comes to my God, the radical changes often come from the seemingly little things… and that is what He showed me through my experiences in Panamá. 

God began preparing my heart for this country back in August of 2017. I had dealt with constant rejection from missions trips all around the world, but I knew that I had remain strong in my calling to serve Him. One day in early August, a friend sent me the link to the WOL Student Fusion Trips and suggested that I check them out. My heart was in a state of discouragement, but I decided to look regardless of my feelings. Upon seeing a simple photo of three mothers standing with their children in front of lush green forests and vibrant homes, I broke down in tears. God ripped my heart in half for those people while giving me absolute peace and assurance in His plan. From that moment on… I knew where I was meant to be. 

Flashforward to July 1st, 2018: We started our trip with four days of training in Tampa, Florida. God formed beautiful friendships and taught us so much about Him and how we can serve Him to the fullest. On July 3rd, we had a campfire service where our leader, Dustan, preached and then led a “Call to Action”. When he asked us who was ready to commit their lives fully to missions, I didn’t even have a chance to think before I was up on my feet and in tears, once again. In that moment, I gave God my life and trusted in His plan more than ever before, regardless of what the sacrifice may be.  

After what seemed like years, July 5th, 2018 came and we finally landed in Panamá. From the moment that we stepped off of the plane, I felt so at home. Upon exiting the airport, the world around me was full. Full of greetings, full of smiles, full of Spanish, and full of humidity; it was perfect. I expected to feel culture shock, but in its place was love and awe like no other. From the traffic to the houses to our first Chicheme, everything felt right. It was only our first hour on field, and I was already falling in love with the country.

By July 7th, we had become accustomed to the camp routine and everything was falling into place with our ministry, yet I felt so much confusion. I was unsure if God was calling me to an American University, the WOL Bible Institute, or to an unknown. And then, Traci introduced me to CDI in what seemed to be the average conversation in between soccer games, but turned out to be the beginning of something huge. As she spoke, God put the program more and more on my heart and the words that He was giving Traci immediately rid me of confusion. I finally realized that God wants more for me in Panamá and that CDI is to be the first step. 

Every conversation and moment shared from then on served as confirmation of my calling. On the night of July 8th, we lost power on campus. Obviously this was not a good thing, as no power = no fans. Instead of the experience being miserable, God used it to show me another part of my country. As we were walking back to our cabins, Katie and I looked up to the sky. Our glances were met with more stars that I ever could have imagined. I was in pure amazement at what I was seeing; stars don’t shine like that in America. The sky that night just showed me how much love God pours into each moment for those who follow Him.

Before the trip, I had a vision where voices of both English and Spanish came together in perfect harmony to worship, and each time that this happened in Panamá, I felt more with God than ever before. One time in particular will always hold a special place in my heart: On July 11th we were driving to a school in the mountains and I was dreading the long ride and plausible car sickness, but once again, God had other things in store for me. “El León y El Cordero” (The Lion and The Lamb) began playing through the van speakers and all voices began singing, creating my favorite sound. And then I looked up. The mountains stretched on for miles. God was screaming at me through the colors, the nature, the houses, and the people. He was telling me to never look away. To never leave the country. To never forget my love or my calling. And on that mountain, I promised Him that I will not. A piece of me will always be in Panamá waiting for the rest to return. 

In short, God changed my life through conversations, a language, stars, and mountains. I have never been more thankful for Him than I am now. He may be calling me somewhere new, but Panamá is exactly where I want to be.

MARLY ROKENBROD

WOLBI STUDENT FUSSION

 

Cuando se trata de mi Dios, los cambios radicales a menudo provienen de cosas aparentemente pequeñas… y eso es lo que Él me mostró a través de mi experiencia en Panamá.

Dios comenzó a preparar mi corazón para este país en agosto de 2017. Había lidiado con el rechazo constante de los viajes misioneros en todo el mundo, pero sabía que había permanecido firme en mi llamado a servirle. Un día, a principios de agosto, un amigo me envió el enlace a WOL Student Fusion Trips y me sugirió que lo revisara. Mi corazón estaba en un estado de desaliento, pero decidí mirar a pesar de mis sentimientos. Al ver una foto simple de tres madres de pie con sus hijos frente a exuberantes bosques verdes y casas vibrantes, rompí a llorar. Dios rasgó mi corazón a la mitad por esas personas mientras me daba paz y seguridad absoluta en su plan. A partir de ese momento … supe dónde estaba destinada a ir.

Avanzamos al 1 de julio de 2018: comenzamos nuestro viaje con cuatro días de entrenamiento en Tampa, Florida. Dios formó hermosas amistades y nos enseñó mucho sobre él y cómo podemos servirle al máximo. El 3 de julio, tuvimos un servicio de fogata donde nuestro líder, Dustan, predicó y luego dirigió un “llamado a la acción”. Cuando nos preguntó quién estaba listo para dedicar sus vidas por completo a las misiones, ni siquiera tuve la oportunidad de pensar antes de ponerme de pie y llorar una vez más. En ese momento, le di mi vida a Dios y confié en su plan más que nunca, independientemente de lo que pueda ser el sacrificio.

Después de lo que pareció fueron años, llegó el 5 de julio de 2018 y finalmente aterrizamos en Panamá. Desde el momento en que bajamos del avión, me sentí como en casa. Al salir del aeropuerto, el mundo a mi alrededor estaba lleno: lleno de saludos, lleno de sonrisas, lleno de español y lleno de humedad… fue perfecto. Esperaba sentir un choque cultural, pero en su lugar había amor y admiración como ningún otro. Desde el tráfico a las casas hasta nuestro primer “chicheme”, todo se sintió bien. Era solo nuestra primera hora en el campamento, y ya me estaba enamorando del país.

Para el 7 de julio, nos habíamos acostumbrado a la rutina del campamento y todo estaba encajando con nuestro ministerio; sin embargo, sentí tanta confusión. No estaba segura si Dios me estaba llamando a una universidad americana, el Instituto Bíblico WOL, o a algo aún desconocido. Y luego, Traci me presentó el Centro de Discipulado Intensivo, en lo que parecía ser una conversación normal entre partidos de fútbol, ​​pero resultó ser el comienzo de algo enorme. Mientras ella hablaba, Dios puso el programa más y más en mi corazón y las palabras que Dios me estaba dando a través de Traci inmediatamente me libraron de la confusión. Finalmente me di cuenta de que Dios quiere más para mí en Panamá y que el CDI es el primer paso.

Cada conversación y momento compartido a partir de entonces sirvió como confirmación de mi vocación. En la noche del 8 de julio, se fue la luz en el campamento. Obviamente, esto no fue algo bueno, ya que no luz = no abanicos. En lugar de que la experiencia sea miserable, Dios la usó para mostrarme otra parte de mi país. Mientras regresábamos a nuestras cabañas, Katie y yo miramos hacia el cielo. Nuestras nuestras miradas se encontraron con más estrellas que jamás podría haber imaginado. Estaba completamente sorprendida por lo que estaba viendo; las estrellas no brillan así en Estados Unidos. El cielo esa noche me mostró cuánto amor derrama Dios en cada momento para aquellos que lo siguen.

Antes del viaje, tuve un sueño en la que voces de inglés y español se unían en perfecta armonía para adorar, y cada vez que esto sucedía en Panamá, me sentía más con Dios que nunca. Una vez en particular, tendrá siempre un lugar especial en mi corazón: el 11 de julio estábamos manejando a una escuela en las montañas y teníamos un largo recorrido y las náuseas del viaje en el bus, pero una vez más, Dios tenía otras cosas guardadas para mí . “El León y El Cordero” comenzó a sonar a través de las bocinas del bus y todos comenzaron a cantar, creando mi sonido favorito. Y luego levanté la vista. Las montañas se extendieron por millas. Dios me gritaba a través de los colores, la naturaleza, las casas y la gente. Él me decía que nunca apartara la vista. Nunca dejar el país. Nunca olvidar mi amor o mi llamado. Y en esa montaña, le prometí que no lo haría. Una parte de mí siempre estará en Panamá esperando regresar.

En resumen, Dios cambió mi vida a través de conversaciones, un lenguaje, estrellas y montañas. Nunca he estado más agradecido por Él de lo que estoy ahora. Él puede estar llamándome en algún lugar nuevo, pero Panamá es exactamente donde quiero estar.

MARLY ROKENBROD

WOLBI STUDENT FUSSION

¡SÉ DIFERENTE, NO CAMBIES!

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Mirando la ceremonia del Mundial Rusia 2018, se hace ver la organización, el despliegue artístico, la tecnología y el gran trabajo que han hecho, es admirable; una gran presentación.  Sin embargo, un artista lo arruina todo al hacer un gesto vulgar con su mano ante las cámaras y millones de personas: niños, jóvenes y adultos que miran un evento tan esperado.  Lo peor de todo es que esto será viral en las redes y probablemente aplaudido, no por lo artístico o lo bien organizado, sino por un gesto irresponsable y grosero, irrespetuoso y vulgar.  Cosas como éstas hoy las defienden diciendo : es que estamos en el siglo XXI.

A veces marcar una diferencia es “no cambiar”, promover los buenos valores de respeto y educación que desde hace muchos años nos enseñaron.  Seamos creativos, artísticos, organizados, elocuentes,  humoristas, perfectos y de gran calidad; tengamos categoría y excelencia en lo que hacemos.  Pero no perdamos aquellas cosas que son de gran valor: el respeto, la educación, la consideración, y sobre todo el temor a Dios; cosas que hacen de una persona una Gran Persona.  Formando nuestro carácter para un buen proceder en la vida.  Si estas buenas cosas te las han enseñado, no cambies, y así marcaras la diferencia.

JOSE MARTINEZ

DIRECTOR PALABRA DE VIDA PANAMÁ

WHAT IT IS ALL ABOUT…?

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The sun is hot and the humidity is high. You feel a slight breeze but it doesn’t do much to cool you down. In the background you can hear the familiar songs playing loudly and children’s laughter ringing through the air as they enjoy the puppet show. It’s then that you remember what it is all about.

My name is Sarah Baylor. This was my second time in Panama at Word of Life. Both times I have come with my youth group from California. And both times I know I have left changed for the better.

I have enjoyed coming to Word of Life for the past two years. Getting to serve along side the Word of Life missionaries has been a blessing. At the beginning of the week, we learn and rehearse our presentation. For both years I was a part of the dancing team and I will admit it was not easy the first year learning all the dance moves. This year I felt I did better, but I did find myself almost tripping multiple times.

The other group is the puppets group and they learn their songs and the skit. After we rehearse for a whole day, we perform it all in front of our leaders and the missionaries. I don’t know how many times I heard “otra vez” as we practiced that night.

The next morning we wake up early to get ready in our costumes and makeup. Finally, we head off to the schools.

I found that it is easy to get tired. And who can blame me? I’m adjusting to a new environment, jet lag, lack of sleep, and on top of all that, a dance routine. In other words, the first few days of performances I found myself easily distracted. After our two songs we dance to, I would be wishing I had an air conditioner or wishing I could be in the van taking a nap.

But then I remember what it’s all about.

After the puppets finish their part of the presentation, one of the Word of Life missionaries comes out and gives the message of Jesus Christ. Following this, we each have the opportunity to go out and meet with a few kids to talk about the Gospel story and confirm their decision to bring Jesus into their life.

This is when I remember what it is all about. At first I am a little timid when I sit down to talk with the kids, but as I speak to them in my broken Spanish and see their smiles, my heart is blessed all the more.

Going to Panama has encouraged me and has taught me so much. I have learned that even though it’s easy to get tired, I have to stay focused on what it’s all about, sharing the love of Jesus Christ.

The missionaries at Word of Life have taught me so much about what it means to be a faithful follower of Jesus Christ. Each time I have come, I have left encouraged and blessed by spending the week learning and growing from them. From the two times I spent in Panama I have learned, grown, and I have been blessed. I will never forget the times I have spent in Panama. I am praying and hoping to come back again “Otra vez”.

SARAH BAYLOR

EVANGELICAL FREE CHURCH

CHICO, CALIFORNIA

 

¿DE QUÉ SE TRATA TODO?

El sol está caliente y la humedad es alta.  Puedes sentir una ligera brisa, pero no ayuda mucho para refrescar.  En el fondo puedes escucuchar unas canciones familiares que suenan muy alto, y las risas de los niños a través del aire mientras ellos disfrutan del show de títeres.  Ahí es cuando recuerdo de qué se trata todo esto.

Mi nombre es Sarah Baylor.  Es mi segunda vez en Palabra de Vida Panamá.  He venido acompañada con el grupo de jóvenes de California; y en ambas ocasiones, sé que me he ido con un corazón cambiado.

He disfrutado compartir con Palabra de Vida durante estos dos años.  Servir junto a los misioneros  ha sido una bendición.  Al principio de la semana, aprendimos y practimos nuestra presentación; en ambas ocaciones he sido parte del grupo de baile; y tengo que admitirlo, el primer año no fue fácil aprenderme todas las coreografías.  Este año siento que lo hice mejor, aunque tropezaba en varias ocasiones.

Al otro grupo les tocaba manejar los títeres, ellos aprendieron las canciones e historias.  Después de practicar todo el día, teníamos que presentarlo ante los líderes y misioneros.  No sé cuántas veces escuché “otra vez” esa noche cada vez que nos equivocábamos.

A la mañana siguiente nos levantamos temprano para vestirnos y maquillarnos y llegar finalmente a nuestra primera presentación en una escuela.

Descrubrí cuán fácil es estar cansada…y ¿quién podría culparme? Estaba acostumbrándome a un nuevo ambiente, diferencias de horarios, falta de sueño y encima de eso…aprenderme las coreografías de los bailes; en otras palabras…los primero días era muy fácil distraerme.  Después de las dos primeras canciones que bailamos, deseé tener un aire acondicionado o tomar una siesta en el busito. Pero de repente, recordé de qué se trata todo esto…

Después del show de títeres, uno de los misioneros de Palabra de Vida compartió el mesaje de Jesucristo con los presentes.  Al terminr, cada uno de nosotros tenía la oportunidad de ir con varios niños y hablarles sobre el Evangelio y así confirmar su decisión de recibir a Jesús.  Y ahí es cuando recuerdo de qué se trata todo… al principio estoy un poco tímida mientras me siento con los niños y trato de hablarles con mi poco español, y al ver sus sonrisas mi corazón se llena de bendición.

Venir a Panamá me ha animado y enseñado mucho.  He aprendido que a pesar de que es fácil cansarse, debo mantenerme enfocada en lo que se trata todo esto que hacemos: compartir del amor de Jesús.

Los misioneros de Palabra de Vida me han enseñado mucho el significado de ser un seguidor fiel a Jesús.  Cada vez que he venido, me he ido animada y bendecida al compartir una semana creciendo y aprendiendo de ellos.  En ambas oportunidades en Panamá he aprendido, crecido, y he sido bendecida.  Nunca olvidaré las experiencias en Panamá.  Estoy orando y espero poder volver “otra vez”.

SARAH BAYLOR

EVANGELICAL FREE CHURCH

CHICO, CALIFORNIA

ENCUENTRO +18

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Es mi primera vez en el Encuentro 18+ de Palabra de Vida. Me pareció muy chévere todo. Los invitados, además de darnos sus opiniones nos compartió de sus testimonios. Aprendí mucho en cuanto a saber el propósito de Dios y su voluntad en mi vida. Me gusta mucho estos momentos de compatir porque así conozco a otros hermanos en Cristo y de esta manera también conocer la gloria de Dios.

Any Cheung

 

¡Qué bendición fue el Encuentro +18! El pasado 9 de junio los jóvenes mayores tuvimos la oportunidad de reunirnos y disfrutar un tiempo en comunión y compartir con tres profesionales en diferentes áreas sobre qué es y qué involucra tener un propósito de vida. Con mucha honestidad y humildad, estos tres hombres de Dios compartieron sus vivencias, dieron consejos pero sobre todo pudieron contar las maravillas que Dios ha hecho en sus vidas y trabajos. En el Encuentro +18 aprendimos lo importante que es tener integridad, ser honesto y cómo Dios recompensa la fidelidad. El próximo 25 de agosto tenemos otra cita en el segundo Encuentro +18. Estamos expectantes a lo que Dios hará y de qué manera hablará a nuestras vidas.

Marta Miranda

CONOCIENDO A DIOS EN OTRO PAÍS…EN OTRO IDIOMA

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En el tiempo que yo estaba en Centro de Discipulado Intensivo (CDI), conocí muchos nuevos amigos, experimenté varias aventuras, y tenía una abundancia de oportunidad para crecimiento espiritual.  Uno de mis memorias favoritas: todos los gringos fueron a Costa Rica con dos misioneros, Traci Delibasich y Andrey Mena.  Un día, estábamos manejando en las montañas, y Traci vio un puente y nos dijo que debemos parar y verlo.  Lo que no sabíamos es que este puente es para “bungee jumping”.  Entonces Traci, Andrey, mi amigo Levi, y yo, fuimos a hacer “bungee jumping” ese día, y después, fuimos a unas aguas termales.  Eso es solo uno de mis aventuras locas las que fui a hacer.  Más allá del entusiasmo aventurero,  todo el tiempo que teníamos para crecer espiritualmente y aprender español fueron una oportunidad extraordinaria.

Los primeros meses de aprender español estuvieron despacio, pero cuando el campamento pasó, las clases fueron rápidas, como todos habíamos aprendido a hablar con los campistas.  Junto con español, las devociones matutinas, oportunidad de compartir, y clase de Biblia proveían una abundancia de crecimiento.  Todo junto con en el evangelismo en el fin de semana, indudablemente nos creció a todos.  Yo pienso uno de las oportunidades más interesantes del evangelismo fue cuando todos los estudiantes aprendieron el drama  “Renacidos” y los Títeres, pues viajamos a Chiriquí (cerca de la frontera de Costa Rica) para ir en gira por la zona.  Este viaje fue una oportunidad de crecimiento para mí.  Nosotros utilizamos un cubo de evangelismo que explica el evangelio, y yo aprendí como presentarlo en la clase de español, pero después algunos intentos en el primero día, me di cuenta de que no podía hacerlo.  Entonces Andrey me ayudó y trabajó conmigo a volverlo hacer mejor.  Ese viaje fue asombroso en el sentido que pude ver uno de los lugares más hermosos en Panamá, gracias a nuestro guía Juanpi, y pudimos ver muchos niños que se interesaron en lo que estábamos enseñando y venían a conocer a Cristo.  Este viaje a Chiriquí nos enseñó una lección muy importante, es que la comida en el campamento es muy buena.  Mientras estuvimos en el campamento que nos hospedaron, las raciones alimenticias eran menos que agradable, eran bastante pobres.  Entonces, cuando regresamos al campamento, todos estuvieron felices porque Noriel estaría cocinando para nosotros otra vez, y su cocina es increíble.

Mi viaje a Panamá fue una gran bendición en mi vida, he visto muchos cambios, no solo en mi vida, pero también en los otros a mi alrededor.  No puedo agradecerles a todos los misioneros y otros lo suficiente que estuvieron involucrados en mi año, especialmente los gringos y panameños que estuvieron creciendo y conociendo a Dios junto mí. Este viaje realmente ha solidificado mi fe en Jesús Cristo, estar bien preparado para lo que sigue en la vida.

 

TRENTON MORRIS

Pittsburgh, PA

19 años

Ownage In The Mountains

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